jueves, 23 de diciembre de 2010

Mi Amigo




            Paseábamos  por los jardines en un día perfecto. El cielo era azul. Los caminos estaban llenos de hojas caídas y arremolinadas por suaves vientos de otoño. Los árboles amarilleaban y pintaban de marrón, sus ramas poco a poco iban se desnudando de un follaje que había cumplido su labor  como una piel  muerta que ya no necesitan, preparándose  así a la llegada de los grandes fríos
Hablábamos de todo y de nada, de tiempos perdidos pasando las horas, parloteando  de cosas banales, antiguos amigos, viejos amores, mucho de nietos y de política. Llegado a este punto sus facciones cambiaron, se endurecieron, se fueron llenando de desencanto. Tanto él como muchos otros, habíamos quedado desencantados de la  oposición, dada la trayectoria seguida desde que llegaron al poder hasta los momentos actuales, en los cuales parecían ir sin rumbo ,pensando más en  desacreditar, vengar, y tomar cotas de poder, que en el país y su proyección futura.
.- ¿Es que toman a la gente por idiota? -Decía él- ¿Es que el discurso que yo he escuchado es diferente al que ellos han oído?- ¿Es que no quieren escuchar  antes de criticar? Aplican la técnica de  difama que algo queda y si pueden convencer a algunos viscerales seguidores incultos, pues eso que tienen ganado.
 Y volvió a recordar la historia de cómo, los hoy en la oposición, quitaron de sus puestos directivos a muchas personas, en la compañía donde trabajó por más de treinta años, para poner a gentes afines  a sus ideas y que no tenían más idea del trabajo a realizar que enseñar el carné del partido
Después de criticar a los políticos, exagerando unas actitudes, discutiendo otras, pero en un consenso tácito proveniente de la experiencia  vivida por ambos en nuestros diferentes dominios, nos sentamos en un banco. Estábamos cansados de pasear .Aun era temprano para volver a casa, así que la conversación cambió  de derroteros hacia los nietos, colegios, mujeres...  punto en el cual la discusión fue más compleja
.- Estamos de acuerdo  en que las mujeres, muchas veces son incomprensibles, decía él  tomando siempre la dirección de la conversación
 .- Los problemas actuales que sufre la sociedad, -Añadía- Se resumen en que todo va mal en la pareja desde que la mujer paga su propia Seguridad Social.
.- Es un resumen muy esquematizado.- Le decía yo-
.- Quiero decir –Seguía hablando sin inmutarse- que antes había unos arquetipos establecidos, cada cual sabia el papel a desempeñar y más o menos se cumplía. Ahora no, ahora los papeles están confundidos o cambiados, la mujer lucha en el terreno del hombre desesperadamente por tener su cota de reconocimiento y el hombre continúa considerando a la mujer como una excelente secretaria, nada más, con lo cual, la lucha y las cuchilladas entre géneros comienzan en las empresas. En la casa, al trabajar ambos, se transportan los problemas y cualquier cosa es suficiente para que salte la chispa. El tema es difícil, complicado, imposible de generalizar, pero  está cambiando la sociedad.
 Presiento que quiere llevar la conversación hacia un tema más personal. Algo le ha  sucedido en casa  y busca una justificación
.- ¿Y tu mujer? ¿Qué piensa?
.- Ese es el problema.-Se queja- Ella no hace nada en la casa, está apática. Mira- dice- “ Hay personas que se quejan y no hacen nada y hay otras que son motoras, que son las que se arriesgan a hacer algo, y estos, son los mas  criticados, porque a los que no hacen nada, nadie los puede criticar, eso si, viven de lo que hacemos los otros”.
.- ¿Pero le has preguntado alguna vez si le parecía bien lo que ibas a hacer?
.-  No ¿Para que? ¡Si no dice nada!
Intento moderarle, hacerle comprender que el matrimonio es cosa de dos, y que  si no es así, tendrá siempre problemas,
.- ¡Menudo consejero me he buscado!
,- Solo te pido que no piense que tienes toda la razón, que pongas en duda tus pensamientos.
 Sé que me escucha, que tengo razón en lo que le digo, pero sé también que nunca podrá cambiar, hay que aceptarle como es, una persona maravillosa, curiosa del mundo que le rodea, que vale mucho y que el sistema ha apartado del aparato productivo por considerarlo mayor. Ve lo que estoy viviendo, le atrae mi situación por lo incierta que es en estos momentos, siente curiosidad por ver cómo se desarrolla mi vida y porque hay momentos, en los que  se identifica conmigo
Estos son mis paseos, mis charlas, mi mejor amigo, el que me ha buscado nada mas saber que estaba en la ciudad y con el que todos los días paseo hablando de la vida, de la infancia de los antiguos trabajos, de las familias, los hijos, las mujeres. Yo no hablo mucho, pero escucho, cuando tiene razón asiento con la cabeza, cundo no, se lo digo, no me importa criticarle, él  acepta, es más creo que lo busca. De todos los amigos, somos los únicos que no tenemos pudor de hablar, de airear nuestra alma. Yo también hablo de mí, de las sensaciones que siento, pero hay cosas que no he contado,  él sabe esperar, no tiene prisa, sabe que el tiempo llegará, y en ese momento continuará a mi lado.
© Rafael Serrano Ruiz

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