viernes, 3 de diciembre de 2010

Amado

Te espero desde los tiempos agridulces de mi  juventud.
Te espero y no me  canso desde  el  ayer y para siempre.
Amada que  posarás un  día tu mano en mi cabeza, mientras  inventas con tu boca,  para
 ofrecerme, el que desde entonces será mi verdadero nombre: ¡Amado!

Te espero desde los  primeros escarceos del amor.
Desespero buscándote en rostro equivocado,
cansado de   mil y una caricias   de amor vacío.
Amada  que posarás un día tu mano  en mi cabeza
y con  tu boca, saciarás la  mía, pronunciando el que será mi  verdadero  nombre:
 ¡Amado!

Te espero y no sé qué estoy esperando.
Te amo mientras creo  estar amando.
Vivo  sin saber  que solo aprendo a sentir
 el vacío del amor insatisfecho, seguridad de amor equivocado, esperando  inconsciente
 tu próxima llegada,
 amada que un día pondrás  tu  piel junto a la mía,
 mientras pronuncias  el que  será   mí
 verdadero  nombre: ¡Amado!

Te espero en mis  amores,  confundiendo sensaciones
te  espero hasta  que  un día, agotado,  sin sentido,
parado  en el camino, me pregunte dónde hallarte.
Desespero de encontrarte, sin saber  que  ya  te hallé.
Amada  acaricia mi cabeza, mientras tu   boca
inventa mi  verdadero nombre: ¡Amado!

(A Adelia Prado)
                                                                    Rafael Serrano Ruiz

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