miércoles, 3 de noviembre de 2010

Despierto

Despierto en mitad de la noche encontrándote a mi lado, extiendo la mano y al sentir tu cuerpo mis temores huyen. Duermo de nuevo, y, al despertar, los  primeros resplandores anuncian el alba transformando la oscuridad en la luz de un nuevo día
Despierto sintiéndote junto a mí  nuevamente. Mi corazón se une al tuyo pleno de ternura, en un dulce abrazo hecho de amor  verdadero donde nuestros calores se funden en caricia y la caricia, nuevamente en amores
De ti tomo la fuerza que me anima. Puede que la vida nos separe o nuestro amor se desvanezca. Pero en esa noche, larga y fría, tu amor encendió mi vida.
Cuando el amor se transforma en silencios, pienso, no en ausencias sino en espacios comunes, un mismo pensamiento que no necesita palabras. Solo quiero saborear las sensaciones que el alma goza, las mismas que te iluminan
Cuando despierto en mitad de la noche, extiendo la mano, noto tu tibieza, sintiendo la felicidad de tu presencia. Sé que estas a mi lado, tierna, delicada, suave como sólo tú puedes serlo, haciéndome feliz porque estoy donde siempre he soñado
Hoy, la Sombra de la vida me marca, al igual que lo hizo en mi pasado. La rueda se cierra. En pleno tiempo de rosas, amenazan las espinas.  Casi sin llegar a comprender tu presencia entre mis brazos, aparece el temor a perderte de nuevo.
 La vida sigue su curso  Nuestros caminos se cruzan de nuevo. Parece por fin vencido el destino, sabemos la paz del nuevo día, y… Como burla cruel, llega la Sombra.
¡Fuera Sombra! ¡Vete lejos! Equivocas el camino. Tengo su mano en la mía. Tengo mi vida en la suya y por tanto nada quitarme podrás, nada que yo tenga en mi, y por no tener, no tengo ni suspiros, porque de ella son, desde el día que de niña turbó mi alma su imagen amada  


Rafael Serrano Ruiz

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