martes, 2 de noviembre de 2010

Los dos puntos





Los dos puntos se enfadaron porque querían ser los protagonistas de la historia. El punto y seguido  insistía en proporcionar dudas o misterios a las cosas. Las letras querían poner su orden determinado independientemente de la voluntad que intentaba expresarlas, pero la voluntad, estaba tan ocupada por el amor, que no sabía por dónde empezar. Y el amor estaba tan desconsolado que se dejaba jirones de su esencia por los rincones, deseando encontrar su mitad para estar  alegre. Y ¡Ese es mi estado! ¿Cómo salir de este lío si lo único que me preocupa es la búsqueda de mi amor?
¿Qué hago? ¿Huyo ignorando que hay un medio de comunicación que puede mitigar la ausencia o simplemente me encierro a ver pasar las horas con  el resultado de  una terrible espera? La duda es terrible, lo que tenía que hacer esta hecho, no  merece la pena el tiempo que se invierte  en lo que falta por hacer. Podía dormirme ahora mismo despertando a tu llegada. ¿Tanto tiempo? Este, el tiempo, por tan inmediato, se hace eterno  y en esta eternidad se cansarán mis brazos de esperarte, se secará mi boca de buscarte. Será dudosa la posibilidad de una galopada que nos haga gigantes o pigmeos. La espera es dura, la soledad enorme, los deseos inmensos…
 Y mi amor eterno…


Rafael Serrano Ruiz

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