jueves, 28 de octubre de 2010

Ella




Un sofá, y en el, reposando una joven. Cabello revuelto, piernas desnudas, rubor en las mejillas, ojos llenos de ternura, e Inclinándose sobre ella, un joven la mira con dulzura deleitándose en su rostro
  Están rendidos, quizás sea su único momento, su momento de decirse te amo con todas sus fueras. No se les ocurre pensar si habrá otros momentos parecidos, pero como ese, no habrá más. Ha sido único e irrepetible como todos y cada uno de los actos de la vida.
 Puede que en el tiempo, sus temores, sus fantasmas interiores, les lleven a pensar el uno en el otro y quizás uno de ellos, un día,  sobre un papel en blanco, empiece un escrito, y  en él, como  encabezamiento escriba así: “¿Cómo estás? Yo  necesito saber de ti”
Dormir, descansar, reponerse de las actividades del día, ganar tiempo, porque al dormir, se gana un día en el camino hacia ninguna parte, hacia muchos lugares y situaciones, y entre todas las posibilidades, está la de poder  recordar un nuevo instante, la belleza  de la hermosa  y amada mujer a la que quiso y quisiera seguir llenando de palabras de amor.
¿No estará en su imaginación inventando la mujer de sus sueños? ¿No estará creando a “Ella”, la que lleva dentro, la que puede darle  paz?. Ella, la que intuye en sus sueños, La que busca sin descanso. No, se dice. Ella es real, existe en alguna parte y en sus sueños, le habla, le cuenta, le sueña como él a Ella
 No debe tener ni la menor duda, no es producto de sus sueños rotos, Ella es rosa enamorada, espíritu en libertad, ansia encadenada. ¿Qué es de ti? ¿Cómo estás? Es preciso saber de tu vida,  saber cómo te encuentras


Rafael Serrano Ruiz

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