viernes, 3 de diciembre de 2010

Musas


         Llevan días rondando por mi cabeza, Son imágenes sugestivas, a las que doy vueltas y más vueltas. Ideas interesantes que buscan desarrollarse, pero que al intentar plasmarlas se esfuman dejando solamente una huella imborrable de algo que quizás pueda revelarse de forma más concreta antes de poder definirlas . Son ideas bonitas, pero desgraciadamente, imposibles de trasladar. Están ahí, porque de vez en cuando las siento revolotear a mi rededor. Quiero tomar algo de ellas, una palabra, una frase, un sentimiento pero se resisten Hay momentos en los que me digo  no tener prisa, dejarlas formarse, que están en gestación y en el momento oportuno se manifestarán, otros en cambio pienso que desaparecerán irremediablemente.
       En este instante, mi intención era captar de ellas alguna cosa, tomar alguna nota. No quieren. Han desaparecido haciéndome sentir ridículo tecleando sin sentido, y si me empeño en permanecer, es tan sólo con la mente abierta por si las engaño y se dejan asomar  por aquí.
       Intuyo que hablan de soledad, de amores, del sentido de la vida, de la experiencia pasada, de todo y de nada. De cuando era joven y cuando fui viejo. De mi vida, de mi muerte y de mi nuevo renacer. Quieren contar sentimientos, vivencias, enmascarando lo suficiente, pero dejando ver más de lo necesario. Quieren decir de los hijos, los padres, los amigos, las mujeres…. Quieren comentar que siempre se está dispuesto para el amor, a pesar de los desamores, Que hay amores felices, amores frustrados,  callados, apasionados, infantiles, de adultos, desesperados y dicen que hasta eternos .
        Hace  unos días, un matrimonio muy allegado a mí, celebraba su setenta aniversario de boda. El  noventa y dos años, ella noventa .El, lleno de energía  a pesar de su edad, ella  postrada en silla de ruedas y con un punto de demencia senil. Lo celebraron  comiendo junto a sus hijos y para postre , en la tarta de celebración ponía, por deseo expreso del patriarca celebrante, junto a dos velas que representaban el número setenta, la palabra  ¡Joder!
       Puede que hayan luchado, renunciado, amado, odiado… Sólo queda esto, una unión ya fuera de toda duda y una exclamación que resume la sorpresa de la comprensión de lo pasado o quizás del esfuerzo realizado. A nadie se le ocurrió preguntarle. Sólo una irónica sonrisa apareció en el rostro de los presentes y yo tampoco pregunté nada ¡joder, cualquiera se atreve!
       ¿Cuáles son las razones, o los motivos por los que actuamos? Elemento desconocido. No computable. Sin respuesta. ¿Por qué hay amistades que terminan en entrega y entregas que acaban como enemigas?.  No computable.
      Suena música que huele a trópicos. Palmeras, playas  de arenas blancas, Capeiriñas, carnaval, mujeres esbeltas, cuerpos morenos, rebosantes de sensualidad, Copacabana, Rio frio, Tiradentes, Noches de trópico,

Te espero desde o acre-mel de marimbondos da minha juventude.
Desde quando falei, vou ser cruzado, acompanhar bandeiras,
Ser María Bonita no bando de Lampiäo, Anita o Joana,
desde as brutalidades da minha fé sem dúvidas.
Te espero e nao me canso, desde, até agora e para sempre,
Amado que virá para pôr sua maö na minha testa
E inventar com sua boca de verdade
O meu nome para mim
                                       (Adelia Prado)
Así, esperando que las musas sean clementes, abandono el intento de escribir, sin apercibir que con migo han estado.

                                            Rafael Serrano Ruiz

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