jueves, 28 de octubre de 2010

Alfredo



 Hoy he estado con Alfredo, vino buscarme a casa. Paseamos por la ciudad y hablamos. Fue una charla de hombres  y en ella se habló de nuestra felicidad, de cómo fue nuestro reencuentro, el placer de estar juntos  y los momentos  plenos de felicidad sentidos a tu lado.
Hablé del amor que siento por ti, de tu bondad, tu gentileza, de cómo por primera vez en mi vida, he sabido lo que es tener una mujer en mis brazos.
Hablé de cómo encuentro en tu rostro miles de matices, quizás buscados en otras mujeres que pasaron por mi vida y que nunca encontré, o quizás los que encontraba en ellas,  deseados  pero que son tuyos
Hablé de ti, de los dos, de nuestros miedos, de nuestras esperanzas, de nuestros paseos, de cómo te tirabas al suelo en  el garaje, debajo del coche para revisar el trabajo de los mecánicos en aquel pueblo perdido, de cómo siempre tienes una palabra alegre para todo el mundo, de cómo te haces querer y de cómo te amo.
Hablé de todo y Alfredo fué feliz con mi felicidad, y te quiere porque me quieres  y porque nunca me había visto tan alegre. Comimos juntos, y continuamos hablando, y sólo había un tema de conversación: nuestro amor.


Rafael Serrano Ruiz

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